¿Por qué los estados de ánimo son contagiosos?

¿Te has dado cuenta que los estados de ánimo son contagiosos? Piensa en tu oficina o en tu familia; cuando hay alguien de mal humor, inmediatamente el ambiente cambia. Por el contrario, si uno de los miembros se encuentra optimista y animado, ayuda a que la energía se eleve y los demás se sientan igual. Incluso al ver personas bailando o en un espectáculo, sentimos la necesidad de hacerlo también.

Los seres humanos tenemos la tendencia a imitar expresiones, gestos, movimientos y también emociones. ¿Por qué? Científicamente hay una respuesta, se llaman las neuronas espejo. Estas neuronas se activan al observar a los demás o al relacionarnos con otras personas. Son las responsables de que sintamos tristeza con las tragedias que vemos día a día en noticieros, de que tengamos sensación de dolor cuando vemos que alguien se golpea, o que nos sintamos románticos cuando vemos una película de amor. También son las responsables de que bostecemos cuando alguien más lo hace o que nos riamos cuando alguien suelta una carcajada. Además, son las neuronas de la empatía. Nos permiten ‘vivir’ las emociones de los otros. Algunos neurocientíficos las han llamado las ‘neuronas Ghandi’ ya que gracias a ellas entendemos la conducta de los demás y sabemos cómo se sienten. A raíz de estas es que los seres humanos somos solidarios.

El conocer la existencia de las hormonas espejo nos permite ser conscientes de la inmensa capacidad que tenemos de influir en el estado de ánimo de los demás; pero también de ser influenciados por otros. Es decir que somos ‘contagiados’ y ‘contagiadores’ de emociones. Podemos sacar partido de esto siendo una influencia positiva en los demás y eligiendo con quiénes nos rodeamos. Por el contrario, estas neuronas pueden jugar en contra nuestra si somos nosotros mismos quienes contagiamos la negatividad o si estamos rodeados de personas que nos la contagian.

Con esta lectura me interesa que notes lo sociales e influenciables que somos los seres humanos; por los que nos rodean y por el entorno. Puedes usar este hecho a favor o en contra tuyo. Ten cuidado con la gente que te rodea y date cuenta de qué te estás contagiando. Fíjate también en los canales de televisión que ves, los programas de radio que oyes o los personajes famosos a los que sigues. Así mismo, se consciente de lo que estás contagiando tú. Trata de ser ese ‘contagiador’ positivo, aquel con el que todos se sienten a gusto por la buena energía que irradia.

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