Lo que tuve que entender para SER FELIZ

Primero te cuento mi pasado 

Sería mentira decir que hace algunos años yo estaba mal. De hecho tenía unas condiciones de vida maravillosas. Era exitosa profesionalmente, tenía familiares y amigos estupendos y gozaba de buena salud. Pero había algo que me faltaba y realmente no sabía lo que era.

Mis estados de animo eran como un sube y baja, había días en los que amanecía de maravilla y otros en los que no me quería ni levantar de la cama. A estos bajos estados de animo le sumaba la culpa y el juicio hacia mí misma. ¿Cómo una persona con tantas cosas que agradecer puede estar de tan bajo estado de animo? Sentía que no era agradecida con la vida ya que cualquier persona desearía tener lo que yo tenía.

Adicional a esto, yo creía que lo externo me definía. Pensaba que debía cumplir con ciertos requisitos -como ser exitosa profesionalmente o que los de mi alrededor se sintieran orgullosos de mi- para valer como persona. Me pasaba como cuando tenemos bajas las defensas: cualquier virus entra y ataca. Pero lo que estaba bajo eran mis defensas emocionales y cualquier circunstancia retante que llegaba a mi vida era devastadora para mí.

Un día decidí que quería por fin estar bien. Empecé a leer sobre felicidad y temas relacionados. Me devoré todos los libros que pude en mis ratos libres y poco a poco empecé a entender.

¿Qué paso luego?

Pasaron unos pocos años en los que la vida dio muchas vueltas. Para resumirte la historia, decidí que quería cambiar mi rumbo. Cuando pequeña mi gran pasión fue ayudar a los demás y ahora quería retomarlo de nuevo. ¿Qué mejor que hacerlo desde lo que ya había aprendido? El mejor aporte que yo podía hacer era enseñar a los demás cómo pueden vivir en bienestar, a recuperarse de situaciones difíciles que les haya puesto la vida y a entender que no tenemos el control de lo que nos pasa, pero sí podemos decidir de qué manera lo vamos a vivir.

No solo tomé todas las lecciones aprendidas sino que también realicé mis estudios como Coach de Bienestar y Transformación. Al finalizarlos, continué especializándome en Coaching Infanto Juvenil y Familiar. Hoy en día soy otra persona, tengo mis altibajos como todo el mundo pero sé perfectamente en dónde está mi valía y cómo acceder a mi bienestar.

Las vidas que he tocado

Por mi consultorio han pasado gran cantidad de historias y familias: situaciones traumáticas, miedos, problemas laborales o de pareja, dificultades familiares, inseguridades etc. He sido testigo de la transformación de estas personas y de la tranquilidad que empiezan a experimentar después de unas pocas sesiones. Los seres humanos creemos que la vida tiene que ser compleja, pero todas estas personas se han dado cuenta de lo sencillo que es estar bien.

Todos los casos anteriores y el mío tienen un común denominador: no sabemos por qué sentimos lo que sentimos, ponemos nuestro valor como personas en lo equivocado, no entendemos nuestros estados de animo y es rara la vez que escuchamos nuestra sabiduría. ¡Ya me explico porque nos sentimos tan mal!

Si te sientes identificado con mi caso, te doy la bienvenida, a ti y a tu familia, a mi consultorio.

También te podría gustar...