¿Cuánto vales como ser humano?

A menudo nos encontramos juzgándonos a nosotros mismos; convirtiéndonos cada vez más en esos que deciden en qué estamos bien y en qué estamos mal. Nos damos tan duro a nosotros mismos que las opiniones de los demás se convierten en piropos al lado de las nuestras. Le sacamos significado a cada cosa que hacemos y nos damos palo por ello. Si no hice esto significa que soy un fracasado, si no hice aquello significa que soy inferior, si no hice lo otro significa que soy un débil.

Fueron nuestros padres, nuestros maestros, los medios de comunicación y la sociedad en general los que nos metieron la idea de que debemos estar en lo correcto para salir adelante o ser valiosos. Así también crecieron ellos. “Si no tienes buenas calificaciones no serás nadie en la vida”, “a tu hermano le va mejor que a ti”, “si no tienes el cuerpo perfecto jamás serás atractivo”, “si no estudias en la mejor universidad no tendrás éxito”, “si no sabes relacionarte extrovertidamente con los demás eres un fracasado”. Cada movimiento, cada paso, cada conversación, cada interacción en nuestra vida fue evaluada por los demás. ¿Fui suficiente? ¿Di la talla?

Quiero que pienses en una cosa: cuando éramos niños nos amábamos tal cual éramos. No nos fijábamos si éramos más altos o más flacos, si el dibujo del compañero era más bonito o si nuestra ropa y juguetes eran más costosos. Pero en algún punto de nuestras vidas fue tanta la presión, que quisimos ser perfectos y decidimos auto evaluarnos en todo. Vuelve a tu niñez; recuerda cómo eras, lo que disfrutabas, qué era importante para ti. Y ahora te pregunto ¿qué tan ciertos son tus juicios? ¿realmente tu valía está en tus calificaciones, tu dinero, la marca de tu ropa, tu belleza física o tus vacaciones de primera clase?

Si te preguntaras esto a los cinco años la respuesta sería ¡NO!. Es tan valioso el hijo de un rey como el de un campesino. Es tan valioso el niño con cáncer, como el saludable, como el “gordito”, como el más vivo, como el tímido. Todos los niños son absolutamente valiosos y hermosos por lo que son. Entonces ¿a qué hora perdiste el rumbo y pusiste tu valía en cosas sin sentido? O peor aún, ¿a qué hora creíste que perdiste tu valor como ser humano?

Somos esos mismos niños solo que ahora de adultos; y jamás hemos perdido nuestro valor. Entonces, antes de juzgarte recuerda que al igual que hace años eres ese mismo ser maravilloso. Tal cual eres. Sí, trabaja para mejorar tus debilidades, estudia para crecer profesionalmente y cuida tu estilo de vida para sentirte saludable; pero todo desde el amor y siendo consciente del alma hermosa e invaluable que siempre ha estado intacta adentro de ti.

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