Cómo poner límites y no morir en el intento

Poner límites es una de las habilidades que nos deberían enseñar a todos desde muy niños. A lo largo de la vida se nos presentan todo tipo de relaciones y todo tipo de personas; el saber poner límites nos puede facilitar la vida en nuestras relaciones de pareja, con nuestros padres o hermanos, hijos y en relaciones laborales.

Las personas que no tienen esta habilidad pueden pasar por muchos dolores de cabeza. Son abusadas (con abuso no me refiero únicamente a violencia), pasan por encima de ellas, no se tiene en cuenta su opinión y, probablemente, se sienten intimidados, miedosos o inseguros.

Debo confesar que en determinados momentos de mi vida he tenido problemas poniendo límites a los que me rodean. Consecuencia de esto, desarrollé inseguridades y tuve algunas relaciones personales y laborales “abusivas”. A raíz de esto decidí analizar y estudiar cómo poner límites; me resultaba difícil ya que no sabía si en ciertos casos me estaba yendo al otro extremo. Lo ideal es poner límites de manera amable y respetuosa, mas no volvernos inflexibles o faltar al respeto.

Estos son los cuatro consejos que te doy a la hora de poner límites a tu pareja, hijos, familiares, jefe o cualquiera que te rodee.

1. Firmeza

Cuando pongas un límite lo debes hacer con firmeza, convicción y seguridad. No puedes ser irrespetuoso ni grosero pero tampoco ‘blandito’ o inseguro al decirlo. Una vez acordado el límite, se debe cumplir siempre. Si le dices a tus hijos que no pueden comer dulces antes de cenar, esta regla se debe aplicar siempre (a menos de que conversen y se llegue a otro acuerdo). Si se saltan la regla al menos una vez, ellos verán lo poco firme que eres y la seguirán rompiendo en otras ocasiones.

2. Consecuencias

En algunas ocasiones es importante que a la hora de poner un límite venga acompañado de una consecuencia concreta. Si le pides a tu equipo de trabajo que sean mas puntuales en la llegada a las reuniones, debe haber total conocimiento de lo que pasará en caso de que algún miembro llegue tarde.

3. Dignidad / Prudencia

Este punto es muy importante y algunas veces es olvidado. Queremos ser firmes mas no irrespetuoso y jamás ridiculizar a la contraparte. Veo frecuentemente cómo los jefes ponen límites a sus empleados gritándoles o criticándolos delante de otros y cómo los padres regañan y ridiculizan a sus hijos al frente de sus compañeros o demás familiares. Es importante que durante la conversación sólo los interesados estén presentes.

4. Respeto / Amor

Al poner un límite, no solo salimos victoriosos cuando el otro lo entendió. Salimos victoriosos cuando hubo una energía y sentimientos de respeto y amor en todo momento. Cuando la otra persona comprende lo que quieres y está dispuesto a cumplirlo o llegar a un acuerdo -pero en ningún momento se sintió vulnerado ni maltratado- definitivamente saliste victorioso.

¿Eres como yo que se te dificulta poner límites? Espero que estos consejos sean útiles para los momentos en que tengas que hacerlo. Tenlos presentes y te aseguro que se abrirán puertas a relaciones más balanceadas, respetuosas y duraderas ¡Me cuentas cómo te va!

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